Europa presenta una gran dependencia estructural de proveedores externos en software, nube, ciberseguridad y tecnologías críticas, lo que la exponen a vulnerabilidades estratégicas. El informe “European Software an Cyber Dependencies” , elaborado por el Departamento de Políticas de Transformación, Innovación y Salud del Parlamento Europeo, analiza precisamente los riesgos geopolíticos, económicos y de soberanía digital que plantea esta situación, así como áreas de acción para fortalecer la autonomía y la resiliencia tecnológica de Europa.

Dependencia de Estados Unidos
Europa depende de EE.UU. en casi todas las capas del stack digital, mientras que los proveedores europeos ocupan nichos específicos como servicios y OT. Europa es importadora neta de tecnologías digitales, con un déficit comercial superior a 100.000 millones de euros anuales (alrededor del 1,5% del PIB de la UE).
Se puede decir que las empresas estadounidenses controlan las «arterias» del ecosistema digital:
- Infraestructura cloud: AWS, Microsoft Azure y Google Cloud acaparan el 70% del mercado europeo, mientras que los proveedores locales como OVHcloud se reducen al 13%. SAP, el mayor actor europeo, apenas roza el 2% en la nube.
- Software empresarial: cerca del 80% del gasto corporativo en ERP, CRM y herramientas de productividad se destina a Microsoft (Office 365), Oracle, Salesforce e IBM.
- Plataformas de consumo: Windows domina el 73% de los sistemas operativos de escritorio; Android/iOS, caparan el 100% de móviles; Google, supera el 89% de búsquedas; y plataformas sociales y navegadores son casi exclusivas de EE.UU.
- Inteligencia artificial: Europa genera solo el 2,8% de patentes globales en IA; En generativa, depende de OpenAI, Google y Microsoft (75% del mercado).
- Ciberseguridad: Proveedores de EE.UU. e Israel lideran los firewalls, IAM, SIEM y EDR; Firmas europeas como Thales o Atos se centran en servicios gestionados.
- Administraciones públicas: Microsoft y Google dominan paquetes ofimáticos; las migraciones a código abierto (LibreOffice, Nextcloud) son excepcionales. En este sentido, iniciativas nacionales de nubes independientes -en Francia y Alemania- avanzan, pero con «sovereignty-washing» de hiperescaladores.
Los formatos propietarios, los contratos plurianuales, las plataformas integradas y la brecha de skills desalientan la entrada de competidores europeos.
Riesgos estratégicos
- Soberanía digital: leyes como CLOUD Act y FISA permiten acceso a autoridades estadounidenses a datos europeos alojados por sus firmas, incluso en centros de datos locales.
- Económicos a largo plazo: lo que Europa paga por software, cloud y servicios digitales a empresas estadounidenses (AWS, Microsoft, Google, etc.) sirve para financiar su investigación y desarrollo tecnológico, empleos y ventajas competitivas en lugar de impulsar la I+D europea propia, elevando costes y frenando la innovación (productividad digital UE vs. US: 1,2%).
- Cibervulnerabilidades: las dependencias de software no europeas crean vulnerabilidades cibernéticas graves en infraestructuras críticas.
Fortalezas y debilidades estructurales
Europa destaca en innovación complementaria (software industrial, aplicaciones verticales…), pero falla en capas fundacionales (chips: 90% importados; herramientas de desarrollo: GitHub/Docker de EE.UU.). Presenta una subinversión crónica en I+D -EE.UU. invierte 10 veces más-, fuga de talento y capital riesgo limitado -EE.UU. capta 50% global en IA vs. 5% UE-, que agrava el problema.
Cinco pilares básicos para la autonomía
El informe propone cinco pilares para lograr una mayor autonomía:
- Cloud y AI soberanos: escalar Gaia-X, EuroHPC y “fábricas AI” bajo jurisdicción UE, además de superar la fragmentación nacional y el “sovereignty-washing”.
- Código abierto como bien digital común: Fondos como Sovereign Tech Fund para OSS crítico (OSPO, alternativas a GitHub).
- Alianzas industriales y PPPs: IPCEI, Data Alliance, doble uso (defensa).
- Regulación: Digital Omnibus para interoperabilidad, «Buy European» en TED, EUCS con soberanía real.
- Inversión y talento: aumentar la I+D, tech/AI, skills digitales y cooperación global (Canadá, Japón y Corea del Sur).
Europa retiene fortalezas (mercado único, regulaciones, industria…), pero, según el informe, urge desarrollar acciones para evitar la dependencia de plataformas, estándares y prioridades ajenas.
